sábado, 9 de febrero de 2008

... yo también


Una de las últimas veces que vino mi madre a verme a Madrid me dijo: hijo, no me extraña que te guste esto, hay tanta vida… Cuando reproduje estas palabras ante la persona en la que aún pienso todos los días, rectificó el mensaje. Él consideraba que no es que en Madrid hubiera mucha vida, sino que había muchas vidas.

Las seis carreteras nacionales que parten de la capital de forma radial, son un buen ejemplo de la diversidad de esta ciudad. Incluso de sus contradicciones.

La carretera de Valencia sorprende porque nada más pasar Rivas se estrecha a dos carriles. Los atascos están asegurados en puentes y otras fiestas de guardar, cuando la gente huye en busca del mar. Pero resulta un fiel reflejo de lo que es Madrid, puesto que aquí, a diferencia de Cataluña, cabemos todos. Aunque tengamos que vivir con estrecheces y a menudo nos veamos abocados a huir.

La carretera de Andalucía conduce a la esencia de lo que es España y que Madrid asume como propio, por lo que sus costumbres supongo que se incluirán entre el decálogo que tendrán que firmar los inmigrantes, siempre que gane el PP las próximas elecciones. La visión de los feos e interminables polígonos industriales no impide tener en mente la próxima aparición de encinares y, más allá, de los omnipresentes olivos.

Salir todas las mañanas por la carretera de Extremadura genera las mismas consecuencias que Palencia: marca carácter. Madrid no marca carácter, lo crea. Probablemente sea la A-5 la vía más fea de la Comunidad, pero no por eso se parece a Palencia. Me embelesa observar las hileras de luces rojas que preceden a mi autobús, así como las blancas que se avecinan y que se pierden en el horizonte de Alcorcón. Sólo se salva la cercana presencia de la Casa de Campo, cuyo frescor cubre a los coches de una fina capa de hielo matinal durante este suave invierno.

Los excesos y contrastes de Madrid se evidencian en la carretera de La Coruña. Lujo inusitado a ambos lados, incluso con las residencias oficiales de la Presidencia del Gobierno y de la Jefatura del Estado. Pero, en cuanto se atraviesa Guadarrama y surge el páramo castellano, no es difícil percatarse de que el tiempo se ha detenido. Castilla es tierra sosegada, que invita a reflexionar sobre lo que nos depara el futuro y a poner en orden las ideas.

Sólo pensar en la carretera de Burgos le genera a uno un escalofrío. Burgos probablemente sea la ciudad más fría de España (alguno por aquí podrá confirmarlo). Quienes en Madrid vivimos dentro de la isla de calor, echamos de menos el frío. Un aire gélido que a veces nos permita respirar.

Siempre recuerdo los regresos por la carretera de Barcelona los domingos. Venía de Alcalá de Henares, para ver cigüeñas. Las echo de menos. Siempre las escuchaba en Palencia. También echo de menos los soportales de la Calle Mayor. Y los de Alcalá son estupendos. Salvando la monumentalidad y las hordas rumanas que la han poseído, Alcalá es la ciudad que he conocido que desprende una sensación más parecida a Palencia. Volver por la carretera de Barcelona los domingos, entre luces de clubs de copas, mastodónticos hoteles, asadores de costillas y aviones que parece que van a caer directamente sobre ti, cubre la noche de una mezcla de sofisticada y cercana cutredad, que bien define a Madrid.




Regresar del noreste el domingo, simplemente me aterra. Casi tanto como este agónico blog.

14 comentarios:

Will dijo...

puesto que aquí, a diferencia de Cataluña, cabemos todos


Y esta es una de las frases más populistas que he escuchado en los ultimos dias....

Me encanta cuando te pones demagogo

Mart-ini dijo...

de olivos y aceitunas (u olivas) te puedo yo hablar un rato que tengo mucha "agricultura"

gaysinley dijo...

Pues sí David, cada una tiene lo suyo, aunque a mi la entrada a Madrid que más me gusta es por la de la Coruña, por la panorámica... Y sí, la peor la de Burgos... horrible el tráfico!

Por cierto, a mi también me empieza a pesar el blog, creo que no le voy a dedicar tanto tiempo!. Me niego a caer en su tiranía...

Un beso. Alber

Alfonso dijo...

si me roban el GPS ya se dónde tengo que acudir para aclarar mis dudas, la verdad que a mi Madrid me gusta con ese atasco, con esas complicaciones, en definitiva con esa vida...

Tom dijo...

No os quejéis, que yo para oir a las cigüeñas me tengo q conformar con lo más parecido: los gemidos de los pasivos en los cuartos oscuros....

Vulcano Lover dijo...

por todas las radiales he vuelto algún domingo... cada una de ellas me une a alguna historia, a la familia, a un secreto, a la pasión... cada una de ellas tiene mil historias, como las que se juntan aquí, en las calles de madrid, en esa enfervorizada maraña de vidas que se cruzan sin cesar... como nosotros, en esa esquina de lavapiés que aún sigue ahí, como si nada hubiese pasado.

Bicos.

Gwathadan dijo...

Ay, siempre que haces una entrada con la etiqueta "Madrid" pienso lo mismo: cuánto echo de menos la capital.

Tienes la suerte de ser palentino y madrileño, de vivir en la ciudad de muchas vidas y tener el retiro de aire fresco y cigüeñas donde aclarar tus pensamientos.

Un abrazo castellano,

Gwathadan dijo...

Ay, siempre que haces una entrada con la etiqueta "Madrid" pienso lo mismo: cuánto echo de menos la capital.

Tienes la suerte de ser palentino y madrileño, de vivir en la ciudad de muchas vidas y tener el retiro de aire fresco y cigüeñas donde aclarar tus pensamientos.

Un abrazo castellano,

Argax dijo...

Bueno David, yo habitante de la cola de la carretera de andalucía, yo que vivo más allá de las encinas y de los olivos, yo que soy campos de trigo, arrozales y tierra en barbecho casi rozando los pinares junto al mar.
Yo que ansio salir de esta inmadura Sevilla que se mira el ombligo y te embelesa con sus colores y su aliento de vida suave en la calle.
Creo que puedo entenderte, es más, quiero entenderte.

no le tengas miedo al blog, simplemente no dejes que te domine, es una herramienta, no quieras hacer de ella más de lo que es.

Un beso enorme, enorme. ¿Qué haces en marzo? Planeamos un desembarco por los madriles.

Anónimo dijo...

deberías de comprar un "scalextric" y armar en tu mini piso una carretera a medida para jugar con tus neuras, sería tan reconfortante.
¿no crees?

el chico de la chaqueta azul dijo...

Yo no vivo en Madrid, pero me ha encantado este repaso a todas esas carreteras y a los destinos que nos aguardan tras sus kilómetros. No me importaría coger una de ellas, cualquiera, y ver qué se esconde al final.
Un abrazo

Rodrigo dijo...

Mini piso pero de lo más chulo y encantador!, a ver cuándo das la cara anónimo que tengo ganas de saber quién eres! Mil besines para mi David ^^ Te echo de menos nene, hasta el vierneeeeeees!

Rodrigo dijo...

Ay sólo otra cosita... el título de ésta publicación lo puse yo... ;)

David dijo...

Will, no seas tonto, que ya sabes el sentido con el que lo digo.

Mart-ini, pues me tienes que enseñar, que ese tipo de cultivo no lo conozco.

Gaysinley, pues ni se te ocurra dejarnos sin la sesión de fotos oportuna ;)

Alfonso, Madrid gusta así, pero incita a huir muchas veces.

Tom, es que el sonido de las cigüenas es muy erótico.

Vulcano, hablaremos de las radiales, cuando quieras. ¿Ya?

Gwathadan, supongo que estoy donde quiero estar, pero siempre me llama la atención estar donde no estoy.

Argax, será un desembargo de paz, espero ;) Pues aquí estaremos, que ya hay ganas.

Anónimo, ... ¿y esto? ... ¿me dices quién eres? ...

El chico de la chaqueta azul, suelen terminar en el mar, que no es mal destino para un madrileño, encontrar un espacio abierto.

Rodri, estás hecho un personaje ;)