
No sé en qué estaría pensando cuando hice la maleta, pues aparecieron 12 camisetas (para 5 días) y ningún pantalón corto. Bañador sí llevaba, tres, pero no me hicieron falta. Además, litros de cremas, geles y otros cosméticos la hacían casi inamovible. Qué meter en la maleta es uno de los grande misterios de la humanidad, junto a por qué todos los dependientes de Zara son gays. No me quiero ni imaginar las pruebas que han de superar en los castings...
La primera sensación fue de relax. Por fin allí, habiendo salido todo bien. Parece mentira que con 29 añitos sepa organizar las cosas por mí mismo. Enseguida traté de descubrir de qué forma había evolucionado en los dos últimos años el estilillo del genuino niño malo de Almería. Pero allí sólo había rastas. Bueno, también tienen su punto.
En algún momento vino el agobio y mis paranoias habituales.
Pero prefería pasar de todo. El deporte y los paisajes increíbles ayudaron a descargar tensión. Recuperé la sensacion de hacer el cafre con la bici. Iba de cala en cala (a cual más espectacular) buscando un lugar donde tirarme a leer. Me acompañaba Lucía Etxebarría (tía, defininitivamente te has pasado, ubicas las escenas por donde yo salgo, la vida se desarrolla donde vivo -incluso el bar tantas veces citado es el que tengo justo enfrente de casa-, pero, sobre todo, me parecía que estabas exponiendo en bonito mis sentimientos, siempre con tu estilo tan directo, cuya poesía puede llegar a hacer daño).
He comido peces que me miraban e incluso me he atrevido a probar las aceitunas. También he aprendido muchas cosas. Por ejemplo, que no conviene llevar donettes a la playa en un día de calor tórrido. Vuelvo rojo a trozos, vamos, como es tradicional. También con un dolor de culo que no puedo casi sentarme. Es de la bici, del sillín, de sentarme sobre él digo. Me hubiera gustado desconectar más. La próxima escapada me voy a la selva, que seguro que allí no hay cobertura de móvil y no me llamarían del trabajo. En fin, que os jodan a todos.
No me forcé a reflexionar, pero me daba cuenta de que a veces me estaba diciendo cosas en voz alta. No he tomado decisiones. Pero tengo que ser coherente conmigo mismo. Los sentimientos que me han estado acosando durante estos días van a marcar de manera clara lo que será de mí en un futuro inmediato. Claro, y eso te afectará a ti también. Eso es lo mejor, lo más bonito. Eso es lo más duro, lo que más me duele.
(no puedo contar más)
(sí, he vuelto, se me ha hecho largo, como hacía mucho tiempo que no me ocurría)
(tengo muchas cosas que escribir, no me atrevo)
(desconozco si lo estás leyendo)